El flautista de Hamelín

Había una vez en una ciudad de Alemania plagada de ratones, éste lugar se llamaba Hamelín y todos los ciudadanos no sabían que hacer. Acudieron mediante manifestaciones al alcalde para pedir una explicación y que a la vez esta plaga desapareciera.
El alcalde no sabía que hacer. Apareció un joven con una flauta que le dijo que por cierta cantidad de dinero sería capaz de llevarse a las ratas. El alcalde doblegó la cantidad pidiendo que lo hiciera inmediatamente.
Cuando el flautista se llevó a las ratas a un río dónde murieron todas, acudió al alcalde. Éste no le quiso dar ni lo que prometió ni siquiera la cantidad que el joven flautista pidió.
Como respuesta le advirtió de que si no le daba el dinero tocaría otra canción y las consecuencias serían peores que la plaga de las ratas.
La mofa del alcade hizo rabiar al flautista que sin pensárserlo dos veces, salió del ayuntamiento y se puso a tocar una melodía.
Y fue tocar la melodía y todos los niños que estaban en la ciudad empezarón a bailar y a cantar mientras seguían al flautista de Hamelín
Poco a poco llevándoselos fuera de la ciudad sin que los padres pudieran detenerlos.
Sólamente un niño, cojo, no podía seguir el ritmo del flautista, pudiendo ver como en una montaña se abría una puerta dónde el flautista y los niños desaparecieron sin poder hacer nada el cogito para irse con ellos.
Desde entonces, Hamelín se transformó en una ciudad triste y poco animada tras la ausencia de los niños. El alcade huyó tras el gran descontento de los padres que vieron como perdían a sus hijos por la lujuría y la mentira.

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